Veinte siglos han pasado
    desde que Jesús nació,
    en carne mortal plasmado
    hecho un niño, siendo Dios.

    ¿Y por qué la tierra entera
    no goza su bendición, y va
    en su triste ceguera,
    corriendo a su perdición?

    Él nos dio la medicina,
    tú y yo tenemos el mal;
    tomarla es salvar el alma
    no tomarla es criminal.

    ¿Veinte siglos que las almas
    son salvas por este don?
    Sobran todas las palabras
    y falta...tu decisión.

    Tu decisión de aceptarle
    como tu gran Salvador,
    el que quiso vida darte
    por la cruz de su dolor.

    En la noche oscura
    de un mundo en pecado,
    desde las alturas
    Jesús ha brillado.

    Sol es para el alma
    buscando la luz,
    desde el vil pesebre
    a la triste cruz.

    Para el niño es paz,
    y es paz al anciano
    y es la libertad
    para el pobre esclavo.

    Niño, joven, hombre,
    en pesebre o cruz,
    luz clara, radiante,
    es Cristo Jesús.

    ¿Quién ciego camina?
    ¿Quién perdido va
    buscando la senda
    que no sabe hallar?

    Mire hacia el pesebre,
    mire hacia la cruz;
    que al ver al Dios Hombre

    obtendrá la luz.

¿ Por qué he nacido tan tarde?
    ¿no es una pena, Señor?

    Hace casi dos mil años
    si hubiese nacido yo,
    un pastor habría sido
    de los campos de Belén,
    y al Pesebre hubiera ido
    a ver a Jesús también.

    ¡Cuán contento hubiera estado
    de ver al niño Jesús!...
    Pero, en el triste establo,
    en el pesebre, sin luz,
    debería ser muy triste...

    Quizá que hubiere llorado,
    y el pequeño al oírme
    quizá hubiese despertado...

    Ya no tengo tanta pena...
    ya me siento consolado
    porque mi alma le contempla
    allá en su trono sentado,

    Acabada su tarea,
    ya dejada atrás la cruz,
    triunfante de la pena.

    ¡Gloria al Nombre de Jesús!



    Callaba la noche...
    el campo dormía...
    y en la cuadra humilde
    su madre María,
    pasmada de amor,
    lloraba y decía:

    ¡Es Hijo de Dios!
    Este Hijito tierno,
    dormido en la paja,
    es el Dios Eterno
    que a la tierra baja...

    También nuestras almas,
    pasmadas de amor,
    le adoran y hoy cantan

    ¡Es Hijo de Dios!


¡Noche de paz, noche de amor!
   todo duerme en derredor,entre  
   los astros que esparcen su luz,
   bella anunciando al niñito Jesús,
   brilla la estrella de paz,
   brilla la estrella de paz.

   ¡Noche de paz, noche de amor!
   coros celestes que anuncian salud,
   gracias y glorias en gran plenitud,
   por nuestro buen Redentor,
   por nuestro buen Redentor.

   ¡Noche de paz, noche de amor!
   luce en el rostro del niño Jesús,
   en el pesebre del mundo la luz,
   astro de eterno fulgor,
   astro de eterno fulgor.

     

*Creada con amor*